jueves, octubre 22, 2009

Fisonomía del cuico

Papa en la boca. Acento marcadamente aristocrático y de alto timbre, con tendencia a una tonalidad grave, tanto en mujeres como hombres. Aspiración a la American Way of Life, a un estilo de vida digno de Beverly Hills. Uso de expresiones en inglés. Estudian en universidades privadas o en la PUC, o se refugian en las facultades de negocios de otras universidades. Andan en auto (si no propio, prestado de papi), se quejan de todo y su aspiración es vivir en el extranjero, o que lleguen de una vez las vacaciones para ir a Farellones a esquiar, a su cabaña del sur, o a algún lugar paradisiaco. Predominantemente católicos, y predominantemente inimaginablemente inconsecuentes con su religión. Obviamente, conservadores y de derecha, pese a tener arranques de excitación con la nana flaite de la casa, y una que otra visita al barrio El Golf. En mujeres, esta vida sexual oculta se reemplaza por las salidas a comprar cosas innecesarias y caras, por una activa vida social con otras desocupadas, y por una vanidad sin límites que las impulsa a ir a peluquerías y centros de estética constantemente.
Padres y madres generalmente buscan el éxito académico de sus hijos e hijas, y fomentan los estudios en colegios de alto estándar socio-económico y de supuesta vocación cristiana. Sin embargo, dejan de lado la satisfacción de las necesidades afectivas y emocionales de sus pupilos, y por ende éstos crecen a la sombra de la imagen de padres ausentes y madres sometidas, buscando asilo en ídolos como el alcohol, drogas, artistas de televisión o radio, y, principalmente, una sumamente activa vida social, consistente en acudir religiosamente cada fin de semana a la Plaza San Enrique, en particular a los pubs y discotecas de moda en la juventud.
El dinero es visto por ellos como un fin, no ya como un medio. En vistas de esto, miden la calidad de las personas por el peso de su billetera. Sin embargo, la fisonomía predominantemente caucásica, teutona o aria del cuico, ha determinado la tendencia a discriminar por aspecto, viéndose por ésto afectado todo aquel con el más mínimo tinte moreno en su piel. Si a algún pobre desalmado de este grupo socioeconómico la genética le jugó una mala pasada y nació moreno o morena, estará destinado al apodo de "negro" y a constantes recriminaciones de un posible affair de su madre con algún empleado de baja monta.
La homosexualidad es por ellos prohibida, si bien la mayoría de los hombres de aquel sector social han reprimido dicha tendencia. Es de notar cómo en la juventud cuica actual ha surgido la moda (nacida, sorprendentemente, en los sectores más pobres) del saludo con beso entre hombres. Además, gustan del contacto físico. Toda su conducta homosexual es escondida tras el velo de la rudeza y una supuesta indiferencia emocional con su entorno, lo que a menudo se ve desenvuelto en las borracheras en las que sucumben los fines de semana. En ellas, el cuico vuelve a ser humano, con sentimientos y emociones necesarias de hacer emerger.
Los grupos de cuicos están concientes de su condición de tales, pero son incapaces de discernir o realmente entender fenómenos sociales como la pobreza, la indigencia o la hambruna. Son de contactos fáciles, y rara vez tienen amigos reales. La mayoría son amigos de carrete o de estudios, pero jamás se verá a un cuico ahondando en temas metafísicos o en búsquedas de sentido. Son desapegados a la gente, y fácilmente pueden olvidar el rostro de alguien externo a su esfera social.
Una gran parte de los cuicos, están cegados por un conservadurismo irreverente y sin fronteras, un ultraderechismo de armas tomar, aún pinochetista y dispuesto a asesinar por divergencia de ideas, sumamente arraigado en el cristianismo. Llevan cadenas de oro puro en el cuello, rememorando al Cristo, sin notar que ese mismo oro podría estar alimentando a un indigente, tal cual lo hubiera hecho el Nazareno. Son la inconsecuencia misma, la idiotez misma y el vacío mismo. Son la más repugnante basofia que se pueda encontrar en la sociedad chilena.

martes, octubre 13, 2009

A cuánto cuesta

Finalmente, el nihilismo, el anarquismo, el anticonformismo, la misantropía, el existencialismo, la psicodelia, las risas, las penurias, mi historia, mi vida y mis alegrías me han dejado ver la verdadera felicidad. Y Los Imbéciles estaban equivocados: la felicidad se encuentra en la locura.
Como hace un par de años, me siento cerca de la locura, y ninguna otra idea me parece más apacible ni recocijante que saber que he encontrado el verdadero camino y que todo ha comenzado a adquirir sentido. Hoy, por primera vez, sonrío por estar aquí, y por todo lo que me rodea. Soy feliz en mi desfachatez, soy feliz en mi incoherencia y en la pérdida de mi cordura; nunca antes me ha parecido tan dichosa la vida y tan jocosa esta realidad retorcida.

miércoles, octubre 07, 2009

Misantropía

Y llegué, nuevamente, a la conclusión de siempre: la gente es lo más PUTAMENTE detestable que puede existir sobre la faz de la Tierra. Me declaro, una vez más, y sin asco alguno, misántropo.

"(...) Usarcé -prosiguió el rey-, como ha pasado gran parte de su tiempo viajando, habrá escapado probablemente a muchos de los vicios de su país, y así lo deseo. Pero, por lo que me ha dicho de sus compatriotas y por las respuestas que con gran esfuerzo y trabajo he conseguido de vuesamerced, no puedo sino concluir que el grueso de los nacidos en su país son la más perniciosa raza de abominables y minúsculos gusanos que la Naturaleza haya hecho reptar jamás sobre la faz de la tierra".
-Jonathan Swift, Viajes de Gulliver

martes, septiembre 29, 2009

Chiste repetido (sale podrido)

Estudio algo que odio en una universidad que no me gusta.

domingo, septiembre 20, 2009

No entiendo

Vivimos en una sociedad que se llena la boca de solidaridad, caridad, hermandad y humanidad. Cada día vemos en los medios cómo se condenan las actitudes que la sociedad se ha esmerado en llamar "antisociales", las cuales consisten en una basta gama de crímenes penalizados por ley o moralmente por las personas, y entre ellas ocupa un lugar especial el asesinato, una de las fechorías más repudiadas por la opinión pública.
Cada 19 de septiembre, sin embargo, se celebran en Chile las "glorias" del ejército. Y quiero hacer hincapié desde un principio en que mi crítica no se dirige a la polarizada historia pasada de dicha nación y su cismático 1973, sino más bien a la divergencia entre el objetivo de la formación de fuerzas armadas y la moralidad vigente en la sociedad chilena, sobre todo considerando el hecho de que tan brutal contradicción es tapada, a menudo, bajo el velo del exacerbado nacionalismo que descansa en el corazón de la mayoría de los nacidos en esta patria. Y es que para mí tal desfachatez no puede pasar desapercibida. Y para dejarla en clara evidencia, pregunto lo siguiente: ¿cuál es el objetivo de un ejército? ¿con qué fin específico se entrenan los militares? Y podrían responderme bastantes cosas, pero lo que más claramente constituye la misión de un ejército es el matar profesionalmente a personas. ¿Ven la contradicción? Los chilenos, ávidos pregoneros del cristianismo, de una sociedad sin criminales y de todas las causas que cité al principio, celebran las glorias del gremio de los asesinos profesionales. Me parece, francamente, bizarro a un punto que ni siquiera es gracioso; es retorcido.